La ciberseguridad y las señales de tráfico son preocupaciones para los vehículos autónomos

A menudo vemos muchas historias relacionadas con los vehículos autónomos y el progreso que las empresas están logrando con sus prototipos. Muchas personas están ahora genuinamente entusiasmadas y optimistas sobre el futuro de esta tecnología y su capacidad para hacer que el transporte sea más simple, más accesible y más conveniente.

Si bien estamos intensamente concentrados en promocionar a estas bestias autónomas, a menudo nos olvidamos de ver las desventajas que pueden surgir en el camino. A lo largo de las fases de prueba, mencionamos rápidamente todos los aspectos positivos y, a veces, no detectamos la importancia de algunos de los inconvenientes.

El 6 de agosto de 2017, apareció un informe en Engadget donde los piratas informáticos han confundido con éxito un automóvil autónomo con pensando que una señal de alto es en realidad una señal de límite de velocidad. Uno solo podría comenzar a imaginar el problema en el que nos meteríamos si este fuera un fenómeno generalizado. Por esta razón, debemos dar un paso atrás y reconocer los desafíos que aún enfrentan los probadores con respecto a la tecnología de vehículos autónomos.

Señales confusas

parada de autoconducción

Los vehículos autónomos se encuentran en una fase muy sencilla en este momento. No hay señalización de cadena electrónica como la que experimentaría con los sistemas ferroviarios modernos. En cambio, casi todo se hace visualmente. La señalización requiere una inversión significativa en una infraestructura que es tan ubicua que sería fácil de destrozar.

Dado que rara vez encontrará un alcalde dispuesto a sumergirse en una inversión de alto mantenimiento como esta, probablemente no veremos este tipo de tecnología en el corto plazo. La cuestión es que estos coches tienen que utilizar las mismas herramientas que los humanos han utilizado durante toda su existencia para navegar por sus entornos: un par de ojos.

Sin embargo, a diferencia de los humanos, los automóviles tienen una forma muy primitiva de analizar su entorno. Los algoritmos de búsqueda de patrones escritos en estas máquinas aún se encuentran en una etapa en la que pueden verse frustrados fácilmente por la intervención humana, como hemos visto en la pieza que vinculé anteriormente. Si queremos evitar que los vehículos se estrellen, debemos estar absolutamente seguros de que pueden comprender cuándo una señal es ambigua para que puedan detenerse y esperar la intervención humana antes de continuar. En el caso antes mencionado, esto no sucedió. El automóvil simplemente vio la señal de alto como una señal de límite de velocidad y siguió adelante.

Este tipo de fallas pueden conducir a circunstancias catastróficas en un mundo donde los autos autónomos son omnipresentes.

Si se conecta, puede ser pirateado

conectado a la conducción autónoma

No importa qué tan protegido esté un sistema, si se conecta a Internet de una forma u otra, los piratas informáticos encontrarán alguna forma de manipularlo. Esto es especialmente cierto si varios tiempos de ejecución de ese sistema tienen acceso a la Web.

Las cuentas de Google rara vez son pirateadas, pero eso se debe a que la empresa actualiza constantemente sus sistemas para asegurarse de que se mantenga por delante de la acera. Prácticamente todos los riesgos de una cuenta de Gmail podrían atribuirse a un error del usuario. Pero lo mismo podría decirse de los vehículos autónomos. La gente podría ceder ingenuamente el acceso de sus coches a un hacker. Y luego las cosas se ponen mucho más feas a medida que exploramos este escenario más a fondo.

Todo este escenario llevó al gobierno del Reino Unido a aprobar directrices de seguridad más estrictas para vehículos “inteligentes”, aunque existen serias dudas sobre la efectividad de la normativa, además de un efecto negativo sobre las empresas emergentes que quieran poner sus coches en el mercado.

La idea aquí es que las empresas ya sean conscientes de los posibles puntos de falla de sus vehículos. Pero deben asegurarse de probar rigurosamente los modelos. También necesitan hacer que el software sea actualizable, lo que también significa preparar el hardware para el futuro. Ya hemos visto que esto no es necesariamente lo más fácil de hacer con los teléfonos inteligentes y otros dispositivos que terminan obsoletos después de una cierta cantidad de años. Con un vehículo, están en juego la vida de las personas y una valiosa propiedad.

Una forma de lidiar con esto es hacer que los autos sean modulares. Deberían poder obtener actualizaciones de hardware para continuar con los vehículos más antiguos preparados para el futuro. Esta es, con mucho, la solución más fácil y solo requiere algunas adaptaciones de diseño simples. La segunda forma de abordar el problema es dominar el hardware para que su ciclo de vida de mantenimiento supere la vida útil esperada del vehículo. El problema con esto es que hace que la gente pague un precio inicial más elevado por sus roadsters. Tanto para el consumidor como para el fabricante, el primer método tiene más sentido.

Con todo, tenemos que reconocer que los vehículos autónomos están lejos de ser una tecnología madura. Para llegar a esa etapa, enfrentamos algunos desafíos engorrosos que requieren una cuidadosa toma de decisiones y planificación para el camino (juego de palabras) que tenemos por delante.

¿Qué otros retos crees que afrontarán los fabricantes de vehículos autónomos en el futuro? ¡Discutámoslos con un café en los comentarios!

¿Es útil este artículo?

¡Compártelo en tus redes sociales!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *